INDUSTRIA Y ARTESANÍA

Industria y producción para el país que soñamos

El debate sobre la producción industrial y la necesidad de que las economías generen valor agregado desde la industria, fue parte fundamental del discurso económico y de las políticas económicas durante la segunda mitad del siglo XX; sin embargo, las transformaciones estructurales provocadas por la sociedad de la información y la globalización están cambiando del paradigma de la industrialización. En el siglo XXI, aquello que crea valor agregado a la riqueza nacional es la información y el conocimiento humano en red.

Por ello, el Ecuador transitará hacia la sociedad de la información y hacia la producción sustentada en costos marginales mínimos (es decir, que tienden a ser gratuitos como es el caso de los programas Linux, Wikipedia, Android, etc.), y hacia la sociedad de la post-escasez. Desarrollaremos la industria de bienes de consumo para su mercado interno que se sustentará en procesos de economía de escala adecuados al mercado interno, sustentabilidad ambiental y mitigación del cambio climático.

Para el año 2030 se habrá producido la convergencia entre el sector educativo, la sociedad de la información y los procesos de industrialización interna. Esa convergencia se manifestará en la capacidad que tendrá la producción interna de absorber el empleo interno, la generación de nuevas patentes desarrolladas por los centros e institutos de investigación asociados a las plataformas de investigación tecnológica y productiva creadas por el sistema universitario.

Para el año 2030 el Ecuador contará con una sólida base de industria de bienes de consumo para el mercado interno. El mercado interno se habrá incrementado gracias a la multiplicación de emprendimientos y a políticas salariales que incrementan la capacidad adquisitiva de los trabajadores.

El sistema de investigación científica y productiva, vinculará al país y al sistema productivo hacia las nuevas formas de producción sustentadas en las nanotecnologías, la inteligencia artificial, la robótica, entre otras.

Esta estrategia se complementará con una visión territorial en la cual la producción y la generación de tecnología tendrá una sustentación territorial. Los agentes más importantes del cambio tecnológico y del desarrollo productivo en la sociedad de la información y de la postescasez, serán los gobiernos autónomos descentralizados. Serán ellos los que actúen en los territorios entre la producción, la investigación, el mercado interno, la política monetaria.

Crearemos procesos de industrialización de sus bienes primarios, como por ejemplo cacao, banano, entre otros, que permitan diversificar la producción interna y la exportación de productos con valor agregado.

En cuanto a la industria ligera, queremos ser el motor de las exportaciones, teniendo en cuenta que la industria intermedia es parte importante en la generación de valor agregado a nuestros productos. Generaremos productos con valor agregado, en especial para la exportación agroindustrial, que es donde tenemos las ventajas competitivas a nivel mundial.

Reconocemos la fortaleza de cada provincia en la diversidad de su producción y potencializar las materias primas a las que se le podrían integrar en los procesos industriales el valor agregado.

Artesanías con identidad

La información oficial da cuenta de que constituye una de las principales actividades productivas que genera empleo, aunque su aporte en el producto interno bruto no está suficientemente visibilizado. La actividad artesanal según la JNDA representa el 1% del PIB y se aspira a llegar, con los nuevos procesos, al 5 o 6% del PIB, teniendo como expectativa que los productos artesanales en el año 2030 representen el 10% del PIB. Entre el año 2013 y 2016, se calificaron alrededor de 77.000 personas a nivel nacional como artesanos.

La producción artesanal se da prácticamente en todas las provincias, con mayor incidencia en algunas de ellas. Es reconocido el trabajo en Azuay, Tungurahua e Imbabura, por citar un ejemplo, pero existen ciudades dedicadas por entero a la producción artesanal, siendo esta actividad la predominante. Ese es el caso de Otavalo, Guano o Chordeleg.

También es cierto que existen problemas estructurales en la producción artesanal, que lamentablemente no han sido abordados por el Estado para resolverlos, a pesar del gran aporte que brindan en la generación de empleo directo. Entre otros aspectos, se puede identificar los siguientes problemas generales:

• Materias primas dispersas y poco conocidas

• Producción en condiciones precarias

• Tecnologías ancestrales poco valoradas y desconectadas con los avances científicos

• Diseños de productos a espaldas del mercado

• Baja calidad de productos y escaso valor agregado cultural

• Desconocimiento del mercado

Debemos resolver estos problemas estructuras de la producción artesanal, con una estrategia nacional de fomento y promoción de las artesanías con identidad, para la generación de una oferta exportable, la capacitación especializada, la creación de mercados nacionales e internacionales.

Posicionar el nombre del Ecuador con identidad artesanal propia, con una oferta diversificada de productos de exportación, en diálogo con los mercados europeos y norteamericanos, con acuerdos de negocios a largo plazo, con una articulación interinstitucional de nuevo tipo, que capacite, innove, agregue valor, establezca líneas de comercio exterior permanentes, realice eventos y ruedas de negocio, con la estrategia clara de construir mercados externos.

Actualmente el icono artesanal de exportación del Ecuador, es el sombrero de paja toquilla, reconocido mundialmente por la UNESCO como patrimonio cultural inmaterial de la humanidad. Pero existe un potencial artesanal inexplorado que debemos impulsar, desde todas las provincias.